20 de July del 2018

¿Por qué se distancian las parejas?

Las relaciones sentimentales requieren tiempo, dedicación y mimos, muchos mimos. Son como una planta delicada. Hay que regarlas con amor, darles el abono suficiente para que crezcan como deben. No obstante, así como a las plantas sí solemos dedicarles tiempo y le damos todos los cuidados necesarios para que estén bonitas, con las relaciones sentimentales no solemos hacer lo mismo.

 

Es bastante común que una pareja cuando empieza a convivir deje de tener detalles o mimos y cuidados que sí se regalaban cuando eran novios y no existía la intimidad del día a día. Tristemente, poco a poco se van dejando de cuidar. Dan por sentado que con al amor basta pero no, con el amor no basta. Hay que hacer más cosas para que todo siga su curso.

 

La vida nos pone pruebas a título personal pero también a nivel de pareja. Y es en esos momentos donde se ve la fortaleza y el tiempo de dedicación del que se ha dotado a la relación. No tienen por qué ser grandes pruebas pero sí que hay que afrontarlas, y es en esas crisis cuándo se ven las debilidades y las carencias de la pareja, así como el posible distanciamiento.

 

Cuando hablo de distancia no me refiero tanto al abandono, sino más bien a esas épocas en las que la la apatía, la rutina y lo anodino se instalan dentro de la pareja. El amor se ha transformado en cariño y ni nos hemos dado cuenta. En esas “grietas” aparece un espacio que puede ser cubierto por una tercera persona, aunque no necesariamente tiene que consumarse la infidelidad. Pero hay sitio para que otras personas entren.

 

Si en algún momento alguno de los miembros de la pareja empieza a tener sentimientos hacia otra persona es porque hay una brecha emocional en su relación de pareja. El otro miembro suele echarle la culpa a la tercera persona; es más fácil pensar que el otro “me ha robado y se ha entrometido” que tomar conciencia de que “he dejado de cuidar y de hacer mi parte dentro de mi pareja” y que por eso había una fisura.

 

Revisa si estás haciendo lo que tienes que hacer para que tu relación amorosa funcione y crezca fuerte y feliz. Si no es así, dale la vuelta a la situación. Sea solos o con ayuda de un terapeuta, pero dedica tiempo a tomar conciencia de cómo andan las cosas entre tú y tu pareja. En estas fechas de relax y de tiempo libre es un buen momento para vislumbrar y sanar posibles “goteras” en la convivencia antes de que se instalen nuevos nidos.

 

 

Ruth Fernández. Psicoterapeuta y coach de parejas.